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Caída libre en la costa durante 2026 por la baja de consumo y la actividad económica

​Por Redacción Mordisquito
​El entramado productivo de la Costa Atlántica bonaerense atraviesa uno de sus semestres más complejos. Entre abril y septiembre, la combinación de ingresos recortados, tarifas en aumento y la parálisis de la obra pública golpeó con fuerza a los municipios de la región. Las cifras oficiales del INDEC, el Ministerio de Economía bonaerense y las cámaras empresariales locales dan cuenta de una contracción coordinada en cuatro motores clave: la construcción, el turismo, la gastronomía y la venta de línea blanca.
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Un freno transversal

​En la construcción, el impacto se siente en dos frentes. Por un lado, la paralización de la obra pública nacional y provincial dejó a más de 3.500 operarios desempleados en la zona, según estimaciones de la UOCRA. Por el otro, la edificación privada cayó un 18% en metros cuadrados autorizados. El encarecimiento de los costos de edificación y la incertidumbre de reposición paralizaron proyectos en Pinamar y Cariló y el Partido de La Costa.
​El turismo y la gastronomía tampoco lograron actuar como amortiguadores durante los meses fríos. Según FEBA y CAME, la ocupación hotelera en recesos y fines de semana largos apenas promedió un 38%. El visitante acortó su estadía a menos de dos noches y redujo su gasto real un 14%. Esto impactó de lleno en los comercios gastronómicos, que reportaron caídas en las ventas de entre el 15% y el 22%, agravadas por subas de más del 120% en las tarifas de gas y electricidad comercial.
​En tanto, el mercado de línea blanca y electrodomésticos registró un derrumbe interanual del 24% en unidades vendidas. La habitual renovación del equipamiento de departamentos de alquiler temporario cayó un 40%, limitándose a la sustitución indispensable por roturas.​

Radiografía por municipio

​El deterioro económico no afectó a todos los distritos por igual, mostrando matices según la estructura productiva local:
​General Pueyrredón (Mar del Plata): Como centro urbano principal, acusó el golpe en todos los frentes. La UCIP confirmó cinco meses consecutivos de caída en las ventas minoristas, encabezadas por durables y textil.
​Pinamar y Villa Gesell: En Pinamar predominó el freno a los emprendimientos inmobiliarios privados. En Gesell y el Partido de La Costa, golpeó la baja afluencia del turismo de clase media.
​General Madariaga: Sufrió el «efecto contagio». Al ser el proveedor logístico y de mano de obra de Pinamar, la caída de las obras paralizó corralones, fletes y contratistas locales.
​General Lavalle: Sintió la merma en el tránsito sobre la Ruta 11, traduciéndose en menores ingresos para la gastronomía de paso y los comercios regionales.
​Sin señales claras de reactivación en el corto plazo, las cámaras comerciales de la Costa Atlántica apuestan a las promociones bancarias y los planes de financiamiento para intentar dinamizar la demanda antes del inicio de la temporada estival, mientras que  los gobiernos municipales están sufriendo la baja de la recaudación de las tasas y la perdida de recursos para obra publica.

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