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Familias y Pymes al borde de la cesación de pagos en La Costa

Redacción Experiencia Mordisquito

La banca pública tiene la infraestructura para crear un «Programa de Saneamiento Familiar».
Es decir la creación de una línea con tasa subsidiada destinada exclusivamente a cancelar deudas por mora de consumo (tarjetas), con un periodo de gracia y un plazo extendido, que permita al ciudadano recuperar su capacidad crediticia sin ser asfixiado por los punitorios.
​¿Por qué no lo hacen?

En esta nota Experiencia Mordisuito le propone realizar una radiografía de estado de degradación en que se encuentra el sistema de financiamiento tanto publico como privado, como consecuencia de la crisis económica que vive el país que se traduce en la perdida de salarios por los mas de 300 mil despedidos del empleo registrado.  A esto hay que sumarle el parate total que como consecuencia de la baja de consumo sufren las Pymes y los emprendedores que, montados sobre el sistema del monotributo, van perdiendo porciones del mercado a mano de la apertura de las importaciones.

Puntos claves

Radiografía de la Mora en 2026​

Según los últimos informes del Banco Central (BCRA) y reportes del sector, la irregularidad en los pagos ha alcanzado niveles históricos debido a la erosión del poder adquisitivo:
​La morosidad General de familias se ubica en torno al 10,6% (datos de enero/marzo 2026). Es el nivel más alto en más de 15 años. Para ponerlo en perspectiva, hace apenas un año la mora era de solo el 2,7%.
​Tarjetas de Crédito y Préstamos Personales son los segmentos más castigados. Aquí es donde la mora es más alta, ya que las familias utilizan estos instrumentos para financiar consumo básico (comida y servicios).
​En el Sector Pyme la morosidad en empresas pequeñas que operan con la banca pública (como el BAPRO) ronda el 12,5%. Es decir, 1 de cada 8 empresas tiene atrasos mayores a 90 días.

Sector Financiero Tasa de Morosidad (Promedio) Comportamiento

​Comparativa: Banca Pública vs. Privada vs. Fintech (Mercado Libre)
​La diferencia en el comportamiento de la mora revela quién está «asumiendo» el riesgo de los sectores más vulnerables:

Banca Privada 5,5% – 6,5% Filtros de ingreso más estrictos; expulsan rápido al deudor moroso.
Banca Pública (BNA/BAPRO) 8% – 11% Mayor exposición a carteras de empleados públicos y pymes regionales.
Fintech (Mercado Crédito / Otros) 23,9% Prestan a «no bancarizados». La mora es casi 4 veces más alta que en los bancos.

El Fenómeno de las Tasas y la Rigidez Pública

Los datos confirman una tendencia preocupante en la Banca Pública.

​Tasas Espejo.

A pesar de ser entidades de fomento, cuando un cliente del Banco Provincia entra en mora por tarjeta, las tasas punitorias aplicadas se alinean con el mercado privado. No hay una «tasa social» para el deudor que ya cayó en desgracia.

​La Trampa de las Fintech:

El alto porcentaje de mora en empresas como Mercado Libre (23,9%) explica por qué cobran tasas que triplican el monto original: el sistema está diseñado para que los que pagan cubran las pérdidas de la enorme masa que cae en default. Sin embargo, esto genera un círculo de usura que la banca pública no está rompiendo con créditos blandos de rescate.

​Refinanciación Inexistente:

Los bancos públicos actuales priorizan la limpieza de sus balances (el «ratio de capital») por encima de la reestructuración de deudas individuales. Prefieren vender las carteras morosas a fideicomisos o estudios de cobranza antes que transformar esa deuda en un crédito personal a largo plazo con tasa subsidiada.
El Costo Financiero Total (CFT) para refinanciar tarjetas en la banca pública puede superar ampliamente el 120% nominal, lo que en términos reales —considerando la capitalización de intereses— hace que una deuda pequeña se vuelva impagable en menos de seis meses.

El Fenómeno de las Tasas y la Rigidez Pública
​Tasas Espejo: A pesar de ser entidades de fomento, cuando un cliente del Banco Provincia entra en mora por tarjeta, las tasas punitorias aplicadas se alinean con el mercado privado. No hay una «tasa social» para el deudor que ya cayó en desgracia.
​La Trampa de las Fintech: El alto porcentaje de mora en empresas como Mercado Libre (23,9%) explica por qué cobran tasas que triplican el monto original: el sistema está diseñado para que los que pagan cubran las pérdidas de la enorme masa que cae en default. Sin embargo, esto genera un círculo de usura que la banca pública no está rompiendo con créditos blandos de rescate.
​Refinanciación Inexistente: Los bancos públicos actuales priorizan la limpieza de sus balances (el «ratio de capital») por encima de la reestructuración de deudas individuales. Prefieren vender las carteras morosas a fideicomisos o estudios de cobranza antes que transformar esa deuda en un crédito personal a largo plazo con tasa subsidiada.
El Costo Financiero Total (CFT) para refinanciar tarjetas en la banca pública puede superar ampliamente el 120% nominal, lo que en términos reales —considerando la capitalización de intereses— hace que una deuda pequeña se vuelva impagable en menos de seis meses.

La Tasa como herramienta política:

Recordar que el interés no debe ser solo un precio, sino una señal de fomento.  Subrayar que el Estado no puede ser cómplice de la usura institucionalizada bajo el argumento del «riesgo bancario». Por eso es fundamental la creación de marcos regulatorios que obliguen a la banca pública a ofrecer planes de salida viables antes de judicializar la deuda de los pequeños contribuyentes.

El El Crédito para emprendedores de la banca pública es efectivamente un puente hacia la formalidad. El Banco Provincia ha posicionado sus líneas para emprendedores bajo un esquema de *Microcréditos* (a través de Provincia Microcréditos). El enfoque central aquí es que el banco no solo presta dinero, sino que actúa como un validador del proyecto.
El financiamiento de capital de trabajo e inversión otorga montos destinados a la compra de insumos o maquinaria. La ventaja teórica es la flexibilidad de requisitos en comparación con la banca privada a veces solo con el Monotributo y una antigüedad mínima.

«El periodismo y la sociedad deben exigir que la banca pública no sea solo una herramienta de propaganda de consumo, sino un verdadero refugio financiero. Ser un banco «de todos» no debería significar únicamente que el capital es estatal, sino que su sensibilidad ante la crisis de sus deudores sea, efectivamente, distinta. Sin una reforma que contemple el saneamiento de deudas con criterios de fomento, la banca pública seguirá siendo un banco privado con el logo del Estado.»

A diferencia de un banco comercial puro, el modelo de fomento suele incluir capacitación financiera, entendiendo que el riesgo de mora en un emprendedor baja en principio si este sabe gestionar su flujo de caja.
Mientras los bancos privados exigen garantías reales (propiedades), la banca pública suele trabajar con garantías de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) o fondos de garantía provinciales (FOGABA), facilitando el acceso a quienes no tienen patrimonio previo.

Gestión de Tarjetas de Crédito: El «Doble Rol» del BAPRO

El Banco Provincia utiliza la tarjeta de crédito como una herramienta de política de consumo por ejemplo, con los descuentos de *Cuenta DNI* o promociones en supermercados.  Mediante cuotas sin interés y reintegros, el banco vuelca liquidez al mercado interno. Esto fideliza al usuario, pero también lo expone a un alto nivel de apalancamiento (que se traduce en endeudamiento.

Operativamente, la gestión de la tarjeta (emisión, resúmenes, límites) no difiere de la de un banco privado. El sistema de «pago mínimo» funciona de la misma manera, convirtiéndose en una trampa de deuda si el usuario no cancela el total.

El Conflicto de la Mora

Tasas y rigidez en la refinanciación en este punto es el más polémico. Existe una desconexión entre el discurso del «banco de fomento» y la práctica administrativa cuando un cliente deja de pagar.  Cuando un usuario de tarjeta de crédito entra en mora, el Banco Provincia aplica tasas que, sumando compensatorios y punitorios, suelen estar alineadas con los topes máximos que permite el Banco Central. Para el deudor, la sensación es de una *tasa abusiva*, ya que el interés crece exponencialmente, igual que en el sector privado.

La Ausencia de «Créditos Blandos de Rescate»

Una de las críticas más fuertes es que, una vez que el deudor está en categorías de riesgo alto, el banco bloquea el acceso a nuevas líneas. No existe un mecanismo de «salvataje» automático que transforme una deuda de tarjeta (tasa alta) en un crédito personal de fomento (tasa baja/blanda). La exigencia de Pago Inicial para refinanciar, el banco suele pedir una entrega de capital que el deudor moroso, por definición, no tiene. El trato de Banco Comercial  en la instancia de cobro que le ofrece al deudor el banco, suele tercerizar la gestión en estudios de cobranza externos que aplican métodos de presión idénticos a los de cualquier entidad privada, priorizando el recupero del capital sobre la situación social del individuo.

La Paradoja del Fomento

El argumento central sería que el banco es «público» para incentivar el consumo y colocar tarjetas, pero actúa como «privado» al momento de cobrar los intereses de la mora, sin ofrecer una pasarela de salida que contemple la vulnerabilidad del tomador de crédito.

Para profundizar y tratar de comprender esta paradoja, es necesario abordar la anatomía del costo financiero en Argentina, donde la banca pública a menudo queda atrapada en una contradicción: ser el «brazo social» del Estado pero operar con la misma severidad técnica que un banco privado cuando el usuario cae en mora.

La Brecha Ética: Banca Pública vs. Banca Privada

​En cualquier sistema financiero saludable, la banca pública de fomento debería actuar como un regulador de tasas por competencia. Si el BAPRO o el BNA bajan sus tasas, obligan al sector privado a seguirlos para no perder mercado.
Una tasa que cubra el costo operativo y la inflación, con un margen de ganancia mínimo destinado a capitalizar la entidad para nuevos préstamos. Se esperaría una diferencia de al menos 10 a 15 puntos porcentuales por debajo de la banca privada en créditos personales y refinanciaciones.
​La realidad actual es otra, aunque el Banco Provincia ofrece tasas promocionales para consumos específicos (como los beneficios de Cuenta DNI), en el terreno de la mora y tarjetas de crédito, las tasas se unifican. El BAPRO suele aplicar el tope máximo permitido por el BCRA, lo que lo vuelve indistinguible de una entidad con fines de lucro.​

El «Costo Argentino» vs. El Mundo: ¿Es Usura?

​Para entender si los créditos son usurarios, hay que mirar el Costo Financiero Total (CFT), que incluye seguros, impuestos (como el IVA sobre intereses y sellos) y comisiones.
En países con inflación de un solo dígito (EE.UU., Europa), el CFT de una tarjeta de crédito ronda el 15% al 25% anual. En Argentina, incluso con una tendencia a la baja de la inflación, el CFT suele estar entre el 80 y el 100% y  150% anual en términos nominales, y en sectores no bancarios puede escalar a niveles astronómicos como ocurre con ML que en algunos casos supera el 300 %.
​Cuando el banco no permite un «crédito blando de rescate» que liquide la deuda de tarjeta y la convierta en una cuota fija pagable, el deudor entra en el sistema de capitalización de intereses. Esto significa pagar intereses sobre intereses, una práctica que roza los límites de la lesión subjetiva en términos jurídicos.

El Fenómeno Mercado Libre

​Mercado Libre, a través de Mercado Crédito, ha ocupado el lugar que la banca tradicional (pública y privada) dejó vacante: el de los «no bancarizados» o personas sin respaldo patrimonial.
Ofrecen crédito instantáneo sin trámites, basándose en el comportamiento de compra del usuario o sus ventas en la plataforma (scoring algorítmico).
​La Tasa del «Riesgo» al prestar a sectores que el sistema formal rechaza se traduce en tasas que, en algunos casos, pueden llegar a ser 3 o 4 veces superiores a la de un banco tradicional.
Muchas personas piden un crédito en Mercado Pago para pagar la tarjeta de un banco, o viceversa. Como estas entidades fintech no siempre están sujetas a los mismos topes de tasa que los bancos comerciales para ciertas líneas, el usuario termina devolviendo montos que duplican o triplican el capital original en pocos meses.

​ La Ausencia del «Crédito de Rescate»

La banca pública tiene la infraestructura para crear un «Programa de Saneamiento Familiar».
Es decir la creación de una línea con tasa subsidiada destinada exclusivamente a cancelar deudas por mora de consumo (tarjetas), con un periodo de gracia y un plazo extendido, que permita al ciudadano recuperar su capacidad crediticia sin ser asfixiado por los punitorios.
​¿Por qué no lo hacen?
​Riesgo de balance según los especialistas en gestión de banca, tienen miedo de que su cartera de préstamos se llene de «créditos de baja calidad». Existe la denominada inercia administrativa ya que operan con sistemas de cobro automatizados que no distinguen entre un gran deudor y una familia que no pudo pagar el resumen por un imprevisto médico o pérdida de empleo.
​ Por esto la banca pública que es lo que hoy nos ocupa el análisis va de la inclusión al agobio. El laberinto financiero del bonaerense bajo el paraguas de la banca pública, nos muestra que el BAPRO «incluye» a través de la digitalización (Cuenta DNI), pero «excluye» a través de la falta de flexibilidad ante la mora.
​Comparar el CFT de Mercado Libre con el del BAPRO nos muestra que, aunque el banco es «más barato», sigue siendo inaccesible para quien ya entró en el círculo de la deuda.

«Mientras la digitalización y las promociones masivas —como la exitosa Cuenta DNI— logran una inclusión financiera superficial, la estructura de fondo permanece intacta. Cuando el ciudadano —emprendedor o consumidor— tropieza con la mora, se encuentra con una institución que abandona su «vocación social» para aplicar una lógica de recupero de capital tan implacable como la de cualquier banco privado de la City.»

La Paradoja de la Ventanilla

El Desafío de una Banca Realmente Humana. La existencia de la banca pública en Argentina se justifica bajo la premisa de que el Estado debe llegar allí donde el mercado no ve rentabilidad. Sin embargo, el análisis de la gestión de la mora y las tasas de interés revela una contradicción sistémica: el *Banco Provincia* y el *Banco Nación* se comportan como entidades de fomento para entrar al mercado, pero actúan como financieras de élite para salir de él.
Mientras la digitalización y las promociones masivas —como la exitosa Cuenta DNI— logran una inclusión financiera superficial, la estructura de fondo permanece intacta. Cuando el ciudadano —emprendedor o consumidor— tropieza con la mora, se encuentra con una institución que abandona su «vocación social» para aplicar una lógica de recupero de capital tan implacable como la de cualquier banco privado de la City.
La brecha entre las tasas locales y las internacionales ya es, de por sí, un obstáculo para el desarrollo; pero que la banca pública aplique tasas que bordean la usura sin ofrecer *créditos de rescate* o puentes de refinanciación blandos, es una renuncia a su propósito fundacional. En este vacío, el ascenso de alternativas como *Mercado Crédito* no es una casualidad, sino el síntoma de un sistema que expulsa a los más vulnerables hacia un endeudamiento aún más asfixiante y desregulado.
La sociedad deben exigir que la banca pública no sea solo una herramienta de propaganda de consumo, sino un verdadero refugio financiero. Ser un banco «de todos» no debería significar únicamente que el capital es estatal, sino que su sensibilidad ante la crisis de sus deudores sea, efectivamente, distinta. Sin una reforma que contemple el saneamiento de deudas con criterios de fomento, la banca pública seguirá siendo un banco privado con el logo del Estado.

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